Concluye ECOS 2015 en Mérida

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Con información de La Jornada Maya
Gloria Serrano
Foto Rodrigo Díaz Guzmán

17 de noviembre, 2015

Rulo es historiador o para decirlo mejor, esa es sólo su base académica, el resultado de los estudios que realizó en una institución educativa reconocida o avalada socialmente. Sin embargo, Rulo tiene otros saberes que ha ido recolectando de la llamada ciencia ciudadana y del conocimiento expandido (el de la calle, el que nunca termina). Su gesto sonriente es como una puerta abierta diciendo “pasa, eres bienvenido”. Con su ser empático aglutina, concilia y, con otros, crea redes de colaboración desde abajo, imparte talleres para sensibilizar, es puente entre distintos actores sociales, mapea los barrios de la ciudad de Mérida y se reapropia de los parques para reconvertirlos en espacios vivos donde sucedan esas cosas que tiempo atrás nos parecían normales, pero que ahora, son una provocativa excepción a la regla: convivir en la pluralidad y entre iguales, jugar sin miedo como cuando niños, conversar de lo que nos pasa; en fin, sentir la dicha de la vida. Pero de ningún modo Rulo tiene comezón de autor ni es un líder en pos de púlpito para hablar; más bien, es sólo uno entre la colectividad de “los comunes”.

Sus conocimientos sobre el #Procomún y la #CulturaLibre son bastante amplios, tiene muy claro de qué va este asunto que el investigador Antonio Lafuente define como “una idea muy antigua: que algunos bienes pertenecen a todos, y que forman una constelación de recursos que debe ser activamente protegida y gestionada por el bien común. El procomún lo forman las cosas que heredamos y creamos conjuntamente y que esperamos legar a las generaciones futuras. Un concepto ancho, plural y elusivo. Ancho porque abarca una considerable diversidad de bienes naturales (selvas, biodiversidad, fondos marinos o la Luna), culturales (ciencia, folclore, lengua, semillas, Internet), sociales (agua potable, urbe, democracia, carnaval) y corporales, también llamados de la especie (órganos, genoma, datos clínicos). Plural porque son tan múltiples como los muchos modos de existencia que adoptan las comunidades, tanto en el plano local, como en el regional, estatal o internacional, pues no hay comunidad sin un procomún donde asentarse. Elusivo porque siendo fundamental para la vida lo tenemos por un hecho dado. Un don que sólo percibimos cuando está amenazado o en peligro de desaparición”.

A partir de estos conceptos y otros tantos, nueve colectivos locales –Cosas Que Nadie Oía, Crear para Transformar, Culturas Libres al Parque, De la Hoja al Vuelo, Gato Negro, IEPA, Ki’ki’t’aan, Laboratorio de Colectividades y Traficante de Letras- decidieron lanzarse al agua y organizar el Tercer Encuentro Nacional de Colectivos Sociales (ECOS 2015): Creemos tejido, que se realizó del 12 al 15 de noviembre en la ciudad de Mérida, en Yucatán. Para conocer cómo surge y de qué trata ECOS, nos reunimos con Rulo Zetaka, uno de los convocantes:

“La idea es sembrar”

Rulo: Cuando comenzamos a enviar mensajes, el reto era que toda la banda se enterara de la existencia de este proyecto. Si bien este es el tercer encuentro, en los anteriores no hubo sistematización, así que no contábamos con un listado de personas o grupos a quienes convocar. Tampoco teníamos una temática bien definida, todo fue muy empírico. En cuanto al tema de la autogestión, quienes participamos sí contábamos con un bagaje creativo para conseguir y administrar los recursos.

De dónde venimos y hacia dónde vamos

Para hablar de los orígenes de ECOS, Rulo hace una referencia cariñosa y obligada al trabajo pionero de Jesús El Capi Esparza, integrante de Comunitlán, el colectivo poblano que llevó a cabo el primer ECOS y que también participará en esta edición. Ellos son una dinámica red ciudadana, formada en 2013, que apuesta “al trabajo horizontal en el arte y la cultura con el propósito de visibilizar las actividades que llevan a cabo y propiciar la reflexión, el diálogo y la acción”.

Rulo: A la primera reunión convocada por El Capi llegaron más de 30 colectivos. Como surgieron de un espacio académico, ellos sí tenían más sistematizado el trabajo y su comunicación fue más directa. También comenzaron enviando mensajes, así súper aleatorios, en redes sociales. Nosotros recibimos uno y así fue que nos enteramos. El ECOS 2014 fue en Colima, en la galería y escuela de arte La Artería.

¿Y cómo se organiza a un Encuentro Nacional de Colectivos Sociales?

En un inicio decidimos participar para visibilizar hacia afuera lo que se está haciendo en Mérida, pero sobre todo porque percibimos una necesidad de re-conocimiento al interior, entendido esto no como la búsqueda del aplauso, sino como un “volvernos a conocer” dentro de una red mayor. Empezamos enviando mensajes a 250 colectivos fuera de Yucatán y a 80 en el estado. Al terminar el encuentro queremos liberar esa base de datos en la que también está tipificado quiénes sí respondieron a la invitación y quiénes no. En un principio esperábamos reunir información más allá del nombre, la ciudad y el correo electrónico, pero hasta este momento no se ha podido. Es muy complejo establecer una comunicación personalizada con 300 personas y que al mismo tiempo te permita saber a fondo qué temas trabaja cada colectivo, sus orígenes, si tienen o no un líder, etc. Este trabajo lo hemos hecho entre cinco personas, o sea que a cada uno nos correspondió contactar a 60 colectivos. Imagínate que te responden la mitad, ¡es una locura!
Para ECOS 2015 recibimos 19 propuestas de talleres, las cuales que se imparten a lo largo del encuentro en grupos de 4 talleres simultáneos. Los lugares sede son aquellos que conocemos y de donde somos; es decir, espacios de la ciudad en los que se ha generado un sentido de pertenencia. Por ejemplo, el parque Santiago, Tapanco Centro Cultural AC y la Galería Mérida. La clausura será el domingo en el parque Morelos, en Progreso, porque de allá son los colectivos Gato Negro y Cosas Que Nadie Oía. En cuanto al programa general, éste se divide en seis formas de participación: 1) Circular resonancias: la semilla del encuentro; 2) Talleres; 3) Compartiendo el camino: experiencias desde el corazonar; 4) Creación colectiva; 5) Mercadando y 6) Eventos artísticos en el espacio público.

Los talleres

“Creemos tejido” -lema del encuentro- y “Creatividad y transformación”, son las dos potentes brújulas que sirven de guía a Rulo y sus compañeros en este continuo andar en colectivo. Los talleres que se imparten son, sencillamente, el reflejo de ambas premisas. Con una temática megadiversa, aplicada a entornos y actividades igualmente heterogéneos, lo que se proponen es generar una nueva piel social menos rígida y más sensible a todo aquello que le sucede a “los otros”.

¿Y después de ECOS 2015, qué?

Rulo: Las conexiones con distintos puntos del país ya están hechas y para completar la información, al finalizar cada taller se llena una ficha descriptiva de las dinámicas de trabajo y las charlas colectivas. También el próximo año queremos abrir un blog para compartir las experiencias que tuvimos y las fotografías por actividad. Lo que no hemos logrado es contar con un registro audiovisual más elaborado, algo así como un video que se produzca a partir de un guion. Todavía no sabemos cuál es la mejor forma de elegir la siguiente sede porque la idea es no replicar estructuras, sino que cada quien construya las propias, además hay muchos procesos transversales que se cruzan en el camino y no queremos que esto sea una onda académica o que se convierta en el típico congreso. Por eso también se imparte el taller “Circular Resonancias: la semilla del encuentro”, para reflexionar no tanto acerca de la organización de un evento, sino del proceso para articular una red. Creemos que esto es algo más profundo. Pueden suceder mil cosas, pero definitivamente no se trata de ajustarnos ni al tiempo ni al espacio, sino de querer hacer y de sentir eso que se hace. Ese es el espíritu.

***

ECOS 2015 es uno de los múltiples llamados a utilizar la inventiva para recuperar las ciudades, gestionar el conocimiento, refundar la política y encontrar nuevas formas de interrelacionarnos y colaborar. Tal como sucedió en el caso de una pizzería que se ajustó a su presupuesto, el de cierto restaurante que aceptó preparar los alimentos sin ningún costo adicional al de la compra de los ingredientes y el de la vendedora de tortas de kibi, en el puerto, que les ofreció un precio especial de mayoreo. Entre risas, con serendipia, yendo y viniendo como la marea, así funciona el empoderamiento ciudadano sin poder, sin prisas pero sin pausa, sin objetivos deterministas pero sin despropósito. Sin un interés, pero no con desesperanza. Innovaciones inteligentes lo llaman algunos y “corazonar”, es el nuevo verbo con el que se expresa Rulo.

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